En Líbano, los niños y niñas crecen con un estrés y una incertidumbre que aún no tienen la manera de expresar. A través de dibujos, revelan cómo el trauma, la memoria y la esperanza coexisten cuando la vida cotidiana se ve marcada por el desplazamiento y la inseguridad.
En Baalbek-Hermel, una de las provincias más desatendidas de Líbano, gravemente afectada por la última guerra y los continuos ataques aéreos israelíes, grandes comunidades de población refugiada siria, tanto de larga duración como recién llegada, conviven con las comunidades locales.
La idea surgió inesperadamente durante un debate comunitario en Baalbek-Hermel. Mientras los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) hablaban con familias libanesas y sirias sobre sus necesidades de salud, un niño, tímidamente, se mantuvo al margen de la conversación y preguntó: “¿Podemos dibujar? Solo queremos dibujar”.
En el noreste del Líbano, los niños y niñas, tanto de las comunidades de refugiados como de las de acogida, crecen bajo una enorme presión. Años de conflicto en Siria, el colapso económico de Líbano, las continuas operaciones militares y ataques aéreos israelíes, y la prolongada incertidumbre han tenido un alto impacto psicológico, especialmente en los niños y niñas.
Trastornos del sueño, ansiedad, retraimiento, cambios de comportamiento negativos y dificultad para concentrarse son algunos de los problemas que nuestros equipos de salud mental observan entre los niños y niñas que visitan nuestras clínicas debido a la constante inseguridad que los rodea.
Muchos niños tienen dificultades para expresar miedo, dolor y anhelo, especialmente en entornos donde las personas adultas se sienten abrumadas y centradas en sobrevivir y la superación diaria.
«Para niños y niñas, los sentimientos y experiencias que no comprenden del todo a menudo emergen indirectamente en su forma de jugar, comportarse o en las imágenes que realizan en sus dibujos, más que en sus palabras. El apoyo psicosocial basado en el arte les permite expresar aquello que aún no pueden nombrar.
Nuestros equipos de salud mental comenzaron a organizar sesiones regulares de dibujo y arte en nuestras clínicas móviles e instalaciones fijas en Hermel y Arsal.
La respuesta fue inmediata: cada semana, los niños llegaban temprano y con entusiasmo. Algunos traían crayones de sesiones anteriores y otros pedían papel extra para llevar a casa.
Médicos Sin Fronteras