Un consorcio internacional, del que participaron investigadores del CONICET, descubrió que un microorganismo que habita en el interior de las propias plantas activa una vía que estimula el desarrollo de los pelos radicales, lo que les permite a éstas resistir mejor la falta de agua. El artículo fue publicado en la prestigiosa revista Nature Plants.
En entornos naturales o tierras de cultivo, las plantas están íntimamente asociadas a microorganismos que viven alrededor o dentro de sus raíces. En el último tiempo, un creciente número de estudios demostró el profundo impacto de estos microorganismos en el crecimiento, desarrollo y supervivencia de las plantas en condiciones adversas, por ejemplo, mejorando la tolerancia a la sequía.
Sin embargo, se desconoce la mayoría de los mecanismos genéticos y moleculares detrás de esa “alianza” vital. Ahora, un consorcio internacional, del que participaron investigadores del CONICET el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET- FIL), descubrió cómo una bacteria que habita en el interior de la raíz mejora la tolerancia al estrés hídrico en varias especies vegetales, incluyendo algunas de importancia económica como trigo, tomate, y colza. El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Nature Plants, podría propiciar el uso de bioinsumos de bajo costo en un contexto en el que se prevé una mayor frecuencia de sequías.
La bacteria Flavobacterium sp 98 (Flavo98) pertenece a un género conocido por causar enfermedades a peces de agua dulce. Desde hace algún tiempo se sabe también que otros miembros de la familia son una “ayuda oculta” para las plantas. Usando como modelo de estudio la planta Arabidopsis thaliana, el equipo de investigación liderado por la investigadora Salma Balazadeh, de la Universidad de Gotinga, Alemania, descubrió que esta bacteria tiene la capacidad de colonizar los tejidos internos de la raíz, incluyendo la región vascular, y mejorar el desarrollo de raíces laterales y de pelos radicales durante el estrés hídrico.
Las raíces laterales son órganos multicelulares complejos que crecen a partir de la raíz principal de una planta, mientras que los pelos radicales son diminutas prolongaciones de la raíz, de una sola célula, que lo que hacen es aumentar la superficie de contacto para una mayor absorción de agua y nutrientes.
“La bacteria estimula su formación y elongación y vimos que, incluso, mantiene ese beneficio cuando hay baja disponibilidad de agua, justo cuando las plantas normalmente apagan el desarrollo de estos pelos”, explica José Manuel Estevez, investigador del CONICET en el IIBBA, jefe del Laboratorio de Bases Moleculares del Desarrollo Vegetal de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y coautor del trabajo.
A nivel molecular, Flavo98 aumenta la presencia de la hormona etileno, que activa un mecanismo de señalización, llamado módulo ERF115/114–CEP5, que dirige el crecimiento de los pelos radicales, precisa Estévez.
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