El sismo de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto dejó al menos 331 muertos, 4.519 heridos y más de 237.000 viviendas destruidas o dañadas. Un mes después, las labores de emergencia dan paso a una etapa más compleja: reconstruir infraestructura, recuperar medios de vida y atender las consecuencias sociales y emocionales de una tragedia que golpeó con especial fuerza a comunidades que ya vivían en condiciones de vulnerabilidad.
Un mes después de que un terremoto de magnitud 7,4 sacudiera Colombia, el país comienza a dejar atrás la fase más inmediata de la emergencia y enfrenta ahora uno de los desafíos más complejos: reconstruir aquello que el movimiento de tierra destruyó y recuperar las condiciones de vida de miles de personas afectadas.
El sismo se registró a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto y dejó, según las cifras oficiales disponibles, al menos 331 personas muertas y 4.519 heridas. Pero la emergencia es aún más extensa: 36.336 viviendas fueron destruidas y otras 201.010 resultaron dañadas. A esto se suman afectaciones en 400 centros de salud, 4.292 centros educativos, 5.600 centros comunitarios, 468 vías, cinco aeropuertos, 140 acueductos y 104 puentes.
Al cumplirse un mes, la reconstrucción ocupa el centro de la agenda política, económica y social del país.
Y es que el terremoto también interrumpió servicios esenciales, afectó escuelas, golpeó la actividad económica y profundizó las dificultades de comunidades que ya enfrentaban pobreza, desplazamiento, disputas territoriales y falta de infraestructura.
Del rescate a la reconstrucción
La primera etapa después del terremoto estuvo marcada por la búsqueda de personas desaparecidas, la atención de los heridos y la asistencia a quienes habían perdido sus viviendas. Un mes después, esa dinámica cambió.
Margarita Ramírez, coordinadora regional de la ONG Ayuda en Acción Colombia para los departamentos de Valle del Cauca y Cauca, explicó a France 24 que el país ya no se encuentra en el mismo escenario de las primeras horas y días posteriores al sismo.
“Ya no estamos en un frente de una respuesta inmediata, sino que estamos en el reto de la recuperación”, señaló.
Ese cambio de etapa plantea un desafío importante, dado que la recuperación exige respuestas de mayor duración: reconstruir viviendas, recuperar escuelas y centros de salud, restablecer servicios, recuperar empleos y garantizar que las comunidades puedan volver a desarrollar sus proyectos de vida.
Martín Grippo, France 24