Desde octubre de 2023, la invasión israelí ha sumido a Gaza en una realidad diaria de muerte, bombardeos, devastación absoluta y una catástrofe humanitaria sin un final a la vista.
Ni el primer año bajo la tregua nominal dictada por el plan de Donald Trump se ha traducido en cambios sustanciales: los ataques israelíes, aunque a menor escala, se repiten a diario; la ayuda humanitaria sigue sin entrar en las cantidades necesarias para atender la urgencia; y una reconstrucción es hoy más un deseo que un avance real.
Tres años después del inicio de la invasión israelí, la situación en Gaza sigue describiéndose con las mismas palabras, que quedan cortas para dimensionar su realidad: muerte, devastación, catástrofe humanitaria.
Desde que lanzó su ofensiva a gran escala como respuesta a las masacres perpetradas por Hamás y otras milicias palestinas en el sur israelí el 7 de octubre de 2023 (con 1.200 muertos y 251 secuestrados), Israel ha sometido al enclave palestino a una cotidianeidad de matanzas, destrucción sistemática de infraestructura, tejido social y medios de vida, desplazamiento forzado en masa y asfixia a través de la instrumentalización de la ayuda humanitaria.
Estas acciones israelíes –que organizaciones internacionales y expertos legales han calificado de “genocidio”, mientras existe un caso en curso en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y pesan sobre Benjamin Netanyahu y otros líderes israelíes órdenes de arresto internacionales por crímenes de guerra y contra la humanidad– no han cesado ni siquiera desde que, hace casi un año, entró en vigor un plan auspiciado por Estados Unidos para un alto el fuego y la reconstrucción del enclave.
Si bien contribuyó a detener los ataques a gran escala, Israel continúa atacando a diario en Gaza, sea con bombardeos puntuales –que dice dirigir contra miembros de Hamás– o con disparos de sus soldados a palestinos que se acercan a la denominada Línea Amarilla, el límite invisible que define la posición de las tropas israelíes que ocupan más del 60% del territorio gazatí.
Así, desde el inicio de la aparente tregua el 10 de octubre del año pasado, Israel ha matado a más de 1.400 personas en la franja, elevando a más 74.200 los muertos en los tres años de invasión en Gaza –alrededor de la mitad, mujeres y niños, y sin contar decenas de miles que se presumen bajo los escombros–, mientras que los heridos –muchos con amputaciones o lesiones de por vida– superan los 175.000, de acuerdo a las cifras del Ministerio de Salud local, refrendadas por la ONU y entidades internacionales.
France 24