La política anti-inmigrante de Trump puede jugarle en contra en las elecciones

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A pocos días de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, Donald Trump vuelve a criminalizar a los inmigrantes para movilizar al voto republicano y evitar que los demócratas recuperen el control del Congreso.

Sin embargo, la violencia de los operativos, la muerte de ciudadanos estadounidenses y el impacto de las deportaciones están alimentando un rechazo entre sectores clave, como los latinos y los votantes independientes. La política migratoria que impulsó su regreso a la Casa Blanca en 2024 amenaza ahora con convertirse en una vulnerabilidad electoral.

De promesa electoral a problema político. La inmigración fue uno de los pilares de la campaña con la que Trump regresó a la Casa Blanca en 2024. El entonces candidato republicano aprovechó el aumento de los cruces irregulares registrados durante la Presidencia de Joe Biden para presentar la frontera sur como una crisis de seguridad y responsabilizar a los demócratas de permitir una supuesta invasión del país.

Su discurso conectó con una parte del electorado preocupado por el control fronterizo, los servicios públicos y la delincuencia. Trump prometió deportaciones masivas y aseguró que expulsaría a los inmigrantes que, según su retórica, amenazaban la seguridad de los estadounidenses. En aquella campaña llegó a afirmar, sin pruebas, que las personas de origen extranjero eran responsables de un aumento de la criminalidad y difundió acusaciones falsas sobre ciudadanos que supuestamente se comían mascotas.

Desde su regreso al poder, el presidente ha acelerado las detenciones y deportaciones y ha convertido el endurecimiento de la política migratoria en una de las señas de identidad de su Gobierno. Pero el escenario político ha cambiado: la imagen de una frontera desbordada ha cedido protagonismo a las escenas de agentes federales desplegados en ciudades estadounidenses, arrestos en espacios públicos, protestas y enfrentamientos.

Ese desplazamiento ha alterado el costo político de la estrategia. Mientras que el control fronterizo permitía a Trump presentarse como el dirigente capaz de restablecer el orden, las operaciones en el interior del país han puesto bajo escrutinio los métodos utilizados para cumplir sus promesas.

Las encuestas citadas por la agencia de noticias estadounidense AP apuntan a un deterioro de la valoración de su política migratoria, pese a que el presidente conserva respaldo entre sectores que priorizan la seguridad fronteriza.

France 24

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