CONICET: miden la luz en la Antártida

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Los investigadores del CONICET Juan Manuel Monteoliva, Roberto Germán Rodríguez y Emanuel Ricardo Schumacher, integrantes del grupo de Iluminación Natural Sustentable del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE, CONICET), llevan adelante en la Antártida un estudio que busca ampliar el conocimiento integral de la luz natural en latitudes australes, aprovechando las condiciones únicas de radiación solar en el continente blanco.

Las variaciones que presenta esta región en la disponibilidad de luz solar, con períodos prolongados de claridad o de oscuridad y cambios que se producen tanto a lo largo del año como dentro de un mismo día, generan un entorno climático único para ser estudiado que no puede reproducirse en ninguna región continental.

La propuesta del proyecto fue presentada por la investigadora del CONICET Andrea Pattini, coordinadora de la línea de Iluminación Natural Sustentable del INAHE, ante la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y el Instituto Antártico Argentino (IAA), con el objetivo de participar en el Programa Antártico Anual 2025-2026 y la iniciativa fue evaluada tanto desde el punto de vista científico como ambiental, de acuerdo con los lineamientos establecidos en el Protocolo de Madrid.

¿En qué consiste la medición, que material se utiliza y qué tipo de luz están midiendo?

Juan Manuel Monteoliva: Las mediciones lumínicas abarcan las tres escalas que aborda la línea de Investigación en Iluminación Natural Sustentable: urbana, edilicia, y humana. En la primera de ellas se tomó el Fortín Sargento Cabral como un pequeño núcleo urbano, caracterizando su materialidad y volumetría en relación al relieve y a los diferentes tipos de cielo que se pudo caracterizar con nuestro instrumental científico. En la escala Edilicia, se realizó un análisis fotométrico dinámico de espacios de aprendizaje en Base Esperanza, centrado en la disponibilidad de luz natural y su impacto en los ocupantes durante el periodo estival. Se tomaron como casos testigo: la Escuela Provincial N° 38 “Presidente Raúl Ricardo Alfonsín”, la primera en el mundo y la más austral del programa GLOBE (NASA), y el Laboratorio Antártico Multidisciplinario de Base Esperanza (LAMBE). A escala humana, se evaluaron hábitos de sueño en relación a la exposición prolongada de luz asociada al verano en regiones polares, tanto natural como artificial proveniente de espacios construidos y del uso de dispositivos con pantalla.

Roberto Germán Rodríguez: Se realizó una caracterización integral tanto a nivel clima luminoso, morfología edilicia y de rutinas de la población civil. El objetivo es obtener toda la información necesaria para realizar modelos virtuales que permitan conocer las condiciones de exposición lumínica durante todo el año, a partir de los registros del periodo estival relevado. Estamos midiendo luz ambiental del espectro visible y circadiano, espectralidad del cielo, exposición personal a luz visible y circadiana.

¿Es la primera vez que se hace este tipo de medición?

Roberto Germán Rodríguez: Sí. Lo novedoso de este estudio es que integra numerosas capas o dimensiones de análisis: caracterizaciones fotométricas, modelado tridimensional, exposición e impacto humano. En relación al entorno antártico, es la primera vez que se realiza este tipo de investigación orientada a la infraestructura y personal desplegado desde una mirada en la sostenibilidad y el bienestar humano. En particular quisiéramos agradecer en nombre de todo el equipo desplegado, a Matías Belinco, coordinador del Área de Cs. Sociales, comunicación y difusión del IAA, por su constante orientación y seguimiento de este proyecto.

CONICET Noticias

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