Denuncian abusos contra migrantes detenidos en centros de Estados Unidos

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“No puedo respirar, que Dios me bendiga”. Esas fueron, según un testigo, las últimas palabras de Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años que murió después de que varios guardias lo inmovilizaran en Camp East Montana, el mayor centro de detención migratoria de Estados Unidos, instalado dentro de la base militar de Fort Bliss, en Texas.

Una “ejecución extrajudicial” conforme al derecho internacional

La muerte de Lunas Campos es uno de los casos recogidos en un informe publicado este miércoles por Human Rights Watch (HRW) y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), que denuncia palizas, negligencia médica, aislamiento prolongado y condiciones insalubres en el centro, ubicado en El Paso.

Camp East Montana, compuesto por cinco estructuras similares a tiendas de campaña, tiene capacidad para albergar hasta 5.000 personas.

HRW sostiene que los abusos documentados constituyen tratos crueles, inhumanos o degradantes y califica la muerte de Lunas Campos como una “ejecución extrajudicial” conforme al derecho internacional.

“Quieren demostrar que pueden hacer lo que quieran con nosotros”

La organización entrevistó a 71 personas que estuvieron detenidas en el centro, todas procedentes de doce países de Latinoamérica y el Caribe. La mayoría de ellas (64) denunció haber sido golpeada o haber presenciado golpizas contra otros detenidos por parte de los guardias del centro.

“Cuando una persona reclama, se desquitan con todos nosotros”, relató un hondureño identificado con el seudónimo de Germán L., quien llevaba un mes detenido cuando fue entrevistado por HRW.

Según su testimonio, los guardias agreden a quienes piden comida, medicinas o reclaman sus derechos. “Visten de negro, usan máscaras que les cubren casi todo el rostro y no llevan placas con sus nombres”, señaló. “Quieren demostrar que tienen el control y que pueden hacer lo que quieran con nosotros”.

Otro de los entrevistados, un venezolano de 32 años identificado como Armando G., dijo que siete guardias lo tiraron al suelo durante una huelga de hambre, mientras uno lo asfixiaba y otro le tiraba del cabello y le golpeaba la cabeza contra el suelo. Aseguró que sufrió hematomas y un fuerte dolor abdominal, pero no recibió atención médica.

DW

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